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En sintonía con el convento y las viviendas colindantes, el templo respeta la orientación litúrgica oriente-occidente. Con la combinación de tres figuras geométricas (triángulo en alusión a la Santísima Trinidad, cuadrado como símbolo de la limitación humana, circunferencia o círculo indicando la perfección) se logra una armoniosa unidad de estilos diversos enaltecida por una intensa luminosidad.
La cruz de Cristo, manifestación suprema del Amor sin medida de Dios al hombre, se pone en evidencia en la fachada principal del templo con cinco filas de siete cruces cada una. Recubiertas con granito de color tenue, toman las tonalidades roja y azul de la cruz trinitaria.
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Separada unos metros del templo, al borde de la avenida se ha erigido la torre campanario, con dos campanas y, en su parte central, una reproducción fiel del hermoso mosaico circular que San Juan de Mata mandó colocar en la fachada de Santo Tomás in Formis (Roma) hacia 1210 y que representa a Cristo con dos cautivos.
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Baptisterio, sede penitencial y capilla del Santísimo: Evocando la configuración de los templos romanos de los primeros siglos de la Iglesia, la parte posterior incluye los espacios reservados a los tres sacramentos de iniciación cristiana. Por ello sólo en esta parte se observan luces y sombras.
Baptisterio: Las formas circulares del suelo y una lámpara a modo de estrella, alusiva a la de David, apuntan al sacramento que nos introduce en la familia de los hijos de Dios. Desde ese punto vemos el altar mayor con la imagen de la Santísima Trinidad coronando a María en un fondo de intensa luz, como indicándonos que el bautismo nos conduce a ese Dios Amor ya en este mundo y luego en el encuentro definitivo del más allá.
Sede penitencial: A ambos lados de la fuente bautismal se sitúan los confesonarios, lugar para el sacramento de la reconciliación. En su parte inferior emerge la oscuridad (pecado) y en la superior la luz (gracia)
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Altar: Un icono de Cristo crucificado colgado entre el techo y el ábside, que nos invita a unirel cielo y la tierra y a adorar al Dios Hombre, nos introduce en el presbiterio. Una serie de triángulos, conforman el lugar significando figurativamente la presencia de Dios Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Una imagen de la Trinidad coronando a María hace que tanto el altar como la parte superior del relicario de San Juan de Mata.
«Gloria tibi, Trinitas, et captivis libertas». Gloria a ti, Trinidad, y a los cautivos libertad.
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